Fringe Se cumplen cinco años del final de una de las mayores series de culto de la ciencia-ficción. - Cortometrajes y películas online

Nuevos:

viernes, 19 de enero de 2018

Fringe Se cumplen cinco años del final de una de las mayores series de culto de la ciencia-ficción.







Cuando la gente habla en series de televisión que han marcado la última década, todo el mundo saca el intelectual que lleva dentro y se pone a hablar del guión de Breaking Bad o del de The Leftovers. Algunos raritos puede que incluso mencionen Hannibal. Y la inmensa mayoría dirán (con cierta razón) que Juego de Tronos ha revolucionado a televisión. Pero a mi si me preguntan cuál ha sido la serie más relevante de los últimos diez años siempre respondo lo mismo: Fringe. Esos 100 episodios de guadafakque se marcaron en la Fox J.J. Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci y que solamente uno de tus amigos consiguió aguantar hasta el final. Tal día como hoy, 19 de enero, hace cinco años se emitió el último capítulo de Fringe. Y vamos a celebrarlo dándole un poquito la razón a ese amigo que siempre te dice que la veas.


Un Expediente X para el siglo XXI


Fringe se estrenó en 2008 con un amplio despliegue publicitario por parte de la Fox. La estrategia de venta era clara: una nueva Expediente X (heredaba algunos guionistas de ella) producida por una de las mentes que estaban detrás de Perdidos. En ella una agente del FBI, Olivia Dunham (Anna Torv) es destinada a la investigación de cierto patrón de sucesos inexplicables que se van produciendo con frecuencia creciente en los Estados Unidos. Para ello cuenta con Walter y Peter Bishop (John Noble y Joshua Jackson): un excéntrico científico especializado en dichos fenómenos que ha pasado más de una década internado en un psiquiátrico y su hijo, con quien mantiene una tensa relación.


Siguiendo los pasos de Expediente X, los misterios autoconclusivos (monstruitos de la semana) se acumulan con más o menos atino, pero cada vez queda más claro que no son más que una excusa para ir desplegando las personalidades de los protagonistas y del entramado de relaciones que les unen. Hacia la mitad de la primera temporada se da uno cuenta de que la Fringe no es exactamente lo que parece y al final de la segunda la mitología interna del show era tan inmensa que su audiencia quedó reducida a un puñado de fans irreductibles, que temblaban ante las posibilidades de cancelación al final de cada temporada. Pero, ¿por qué ver Fringe?


1. Walter


Cascarrabias, enfermizamente despistado, maniático, agresivo, brillante, aficionado a las drogas y tragaldabas. Así era el Walter Bishop al que daba vida John Noble y que, sin duda, era el alma de Fringe. Fue incapaz de recordar hasta el último episodio que su ayudante se llamaba Astrid y su currículum como científico loco haría temblar a la mayoría de los villanos del mundo. Pero debajo de todos esos chistes sobre la baja Gene, los batidos, el LSD y del los horrores escatológicos a los que se enfrentaba en la serie, había un retrato certero sobre la vejez, la demencia y el agónico proceso por el que uno va perdiendo sus facultades mentales, así como de la necesidad de abordar estas cuestiones desde el cariño y la comprensión.





Que levante la mano quién lleva años queriendo tener una vaca en su laboratorio

2. Es una historia de amor entre padres e hijos


Como historia de ciencia-ficción Fringe no es el ejemplo más brillante que nos podemos encontrar en la tele de los últimos años. Pero como relato sobre el amor paterno-filial, es una joya. Porque cuando los monstruos de la semana van dejando entrever la trama principal, se empieza a comprender que toda ella gira en torno a las terribles decisiones que podría llegar a tomar un hombre (imperfecto pero lleno de determinación) para salvar la vida de su hijo. O, más adelante, un hombre y una mujer para salvar la de su hija. La complicada relación entre Walter y Peter es una de las historias más tiernas y humanas que uno puede disfrutar. Y es perfecta hasta el último momento de la serie.





No apta para quien tenga relaciones tormentosas con su padre.

3. Olivia…


Si Walter era el alma de Fringe, Olivia era su corazón. El personaje que interpretaba Anna Torvarrastraba tantos traumas como balas cabían en el cargador de su pistola, pero gran parte de la trama de Fringe se centraba en cómo los enfrenta y supera uno a uno. Paradigma de personaje femenino fuerte y redondo, con algunos errores pero sin fisuras: aunque los coprotagonistas de Fringe son varones, el peso de la acción suele recaer sobre ella; aunque sin que llegue a parecer un personaje embrutecido o sin dimensión emocional. Pocas veces se encontrarán una historia en la que todos sus protagonistas saben y manifiestan que la mujer que hay entre ellos es “la más fuerte” del grupo. Por si fuera poco, trajo a Anna Torv a nuestras vidas.





Cuesta pillarle el punto. Pero luego la amas

4. … y su relación con Peter


Sólo Mulder y Scully hicieron funcionar durante casi una década con una relación puramente platónica. La historia de amor entre Peter y Olivia tardó bastante menos, pero aún así, se fraguó sin prisas por parte de los guionistas. Tal vez por eso el resultado sea tan natural, tan humano. Merece la pena mencionarla porque, todavía hoy, es común encontrarse con historias de amor en la ficción que implican la anulación o el menosprecio de una de sus partes en beneficio de la otra. O, peor todavía, romances que se introducen solamente para añadir drama a las historias. La relación entre Peter y Olivia era enternecedora porque era sana y los conflictos que surgían entre ellos, perfectamente comprensibles.





Vale, sí. Soy una blanda.

5. El otro lado


Si sabes un poco de qué va Fringe, quizá esto no te sorprenda. Si no, lo que te voy a contar es un enorme spoiler (aunque es un spoiler que tal vez te pique la curiosidad por verla). Después de perseguir fenómenos paranormales durante 20 episodios, al final de la primera temporada Olivia comprendía que el causante de éstos era la presencia de un universo paralelo, muy parecido al nuestro, pero con pequeñas diferencias. La guerra entre ambos universos se hacía inevitable.





Ch-ch-ch-changes


Por supuesto, la mitología de Fringe explota hasta el mínimo detalle de este lugar alternativo en el que Batman se llama Mantis, Linterna Verde es Linterna Roja, Kennedy no fue asesinado, los zeppelines atracan a diario en el Empire State Building y las Torres Gemelas siguen en pie. Cada pincelada del universo alternativo es más friki y más deliciosa que la anterior. Pero ninguna lo es tanto como los seres que lo pueblan: dobles de los protagonistas que uno ha aprendido a amar a lo largo de los episodios y cuyo carácter e intenciones es ligeramente distinto. La ensalada de dobles que se va montando a lo largo de la serie tuvo algunos fallos, pero en general es emocionante, divertida e inteligente.


Bonus track I: tiene un episodio musical


Ya sé que no a todo el mundo le gustan estas cosas. Pero el episodio 20 de la segunda temporada, Brown Betty (el nombre que Walter le da a una cepa de marihuana especialmente alucinógena), es una enternecedora fantasía steampunk con canciones y sombreros de ala ancha.





Solo por el gusto de hacer un episodio musical

Bonus track II: sale Leonard Nimoy


Te guste o no Star Trek Leonard Nimoy, el carismático actor que encarnó a Spock ,es uno de los rostros más inolvidables de la tele. Y el esquivo William Bell de Fringe fue uno de los últimos papeles que interpretó. A veces de carne y hueso o, cuando no le fue posible, prestando la voz a la versión animada del personaje, como en Lysergic Acid Dethylamide, hacia el final de la tercera temporada.


Publicado con la autorización de www.notodo.com 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario